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Los dos primeros días del año resultan de transición. Nieva durante los dos días y apenas bajamos a tierra: esta todo agrietado y hay muy poco por hacer aquí. Lo que si hacemos es ir hasta la base argentina a grabar y a hacer una visita, aunque en estos momentos esta deshabitada. El resto del día lo pasamos preparando el velero para el Drake, y haciendo una ardua tarea de concienciación psicológica. Keri es una artista en este campo: lleva metiéndonos miedo durante los últimos tres días. Cada historia que cuenta es más truculenta que la anterior y a este paso nos acabaremos poniendo el "dodotis" para hacer la travesía.
Hemos pasado "el filtro". Así es como llama Greg a los 4 días de infierno en el Drake. También le gusta decir que casi ningún alpinista pasa "el filtro". La mayoría de los que pasan de ida en un pequeño velero no llegan con suficientes fuerzas para escalar nada, y los que consiguen volver de allí, es muy posible que nunca vuelvan. Así es el Drake, una paliza continua durante cuatro días, que te hace disfrutar más de las pequeñas cosas una vez superado. En nuestro caso la verdad es que ahora mismo no lo sé. Lo que es evidente es que en esta ocasión hemos pasado el filtro: De ida y de vuelta.
Ahora estamos en las islas Wollastom, más conocidas por su cabo más austral, el de Hornos, mítico por mil naufragios legendarios. Pero nuestro paso fue triunfal: día despejado, sol, y pequeña siesta en cubierta para celebrar nuestra llegada al otro continente. Del Continente helado al sudamericano distan "solo" 4 días de navegación. Vamos camino de Puerto El Toro, el asentamiento habitado (3 casas) más austral de Chile, para intercambiar con los pescadores locales unas botellas de vino por unas centollos. ¡Qué rico! Centollo para celebrar nuestra vuelta al mundo, a la civilización.
En el Drake ha habido de todo, pero sobre todo mucho malestar general, durante demasiados días seguidos. Nadie ha vomitado, ni a la ida ni a la vuelta, pero la desgana era totalmente generalizada en el equipo: solo sobrevivir para ver pasado el infierno y poder levantarte a la mañana con una sonrisa. Si me toca recomendarlo solo lo hare a aquel que quiera tener una experiencia vital muy intensa, de aquellas que no se olvidaran jamás. El que tenga la más mínima duda, mejor ni intentarlo...
Ayer cuando llegábamos a Cabo de Hornos, pero todavía nos quedaban 2 horas para atravesarlo, Keri, empezó a contar historias de terror. Unos en aquel lugar se quedaron sin motor y sin aire para llenar las velas y pasaron tres días sin poder salir del Drake, otros ,ante la llegada de una fuerte tormenta tuvieron que navegar 18 horas en dirección contraria para escapar de allí, y algún otro todavía menos afortunado como fue el caso de Keri hace 20 años, dio vuelta al velero en este mismo punto, con tan buena suerte, que 45 minutos después el solo se volvía a girar y sin bajas en el percance, conseguían arribar al continente. Así que, después de escuchadas estas cosas uno tiene la sensación sencillamente de haber pasado el filtro, o dicho de otra manera, de haber sobrevivido a una gran aventura.
Hermanos PouOngi etorri.
La "civilización" os espera con ganas, miedo me da que vengais con un loro en el hombro y con pata de palo....
Ron, ronn ronnn, la botella de ronnnn......
Un abrazo.
08/01/08
La civilización? Dónde está eso? + abajo de la antártida?
Ala.. ongi etori
08/01/08

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