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"Un día mi hijo de once años explotó. Nos llamó angustiado y dijo que no podía más, que no quería vivir así. Cogió un cuchillo de la cocina y se lo puso en la tripa, dispuesto a matarse". "Es un niño inquieto, demasiado nervioso; no deja de moverse ni de molestar a los demás. Sufre arranques de furia en cuanto se ve contrariado.
Se pasa el día discutiendo". "Se enfadaba con cualquier tontería y si no se le hacía caso, se golpeaba la frente con el suelo o la pared." "Salir a dar un paseo se convertía en un suplicio. Al menor descuido, salía corriendo hasta que le perdías de vista. Salía furioso del colegio y me provocaba. Era agresivo, desafiante y tremendamente disperso". (Cita extraída del libro. Testimonio de madres con hijos hiperactivos) Es poco conocido, difícil de detectar y fácil de confundir.
El denominado Trastorno de Déficit de Atención e hiperactividad (TDAH) afecta a un 5% de los niños de entre 3 a 16 años. La hiperactividad es una patología que se caracteriza por una ausencia total de capacidad para fijar y mantener la atención, impulsividad, hiperquinesia y mala conducta. Este trastorno se produce debido a una alteración del sistema nervioso central.
La complicación de tipo neurológico se desata en edades comprendidas de los 3 a los 4 años alcanzando el estado más crítico a los 6. El factor hereditario influye en su desarrollo llegando a sufrir el problema el 44% de los niños que hayan tenido padres o madres hiperactivas.
Otros aspectos que predisponen a experimentar este problema son el consumo de alcohol, drogas, tabaco, etc, por parte de la madre, en el proceso de gestación. Además, el contexto socio-cultural y económico en que crezca el niño pueden agravar los síntomas. Cómo identificarlo En primer lugar, se debe observar si el niño presenta alguna anomalía en su comportamiento (rebeldía, falta de atención, etc).
Tratar de averiguar si esa conducta es constante tanto en su vida familiar como social. Este aspecto es de vital importancia, ya que a menudo se tiende a confundir a los “niños movidos” con un problema más serio, como es la hiperactividad. Si tras hacer una observación constante en los diferentes campos en los que el pequeño desarrolla su día a día el comportamiento continúa, se deberá acudir a un especialista.
En este caso un neurólogo infantil, quien tras realizar un profundo estudio, podrá determinar si se trata o no de un síndrome de hiperactividad y el grado en que se encuentra. Es muy importante diagnosticar el problema a tiempo, ya que un tratamiento adecuado permitirá reducir de forma determinante la evolución de los síntomas y, por tanto permitir al paciente hacer una vida “normal”.
Los especialistas señalan que los niños con hiperactividad no tratados a tiempo tendrán problemas en la adolescencia, padecerán problemas para relacionarse e incluso fracaso escolar. Sin embargo, un tratamiento continuado a medida que el niño va creciendo permitirá que el trastorno mejore e incluso que se consiga controlar.
Este es el caso de Esteban Cagigas, un adolescente de 13 años que a diario, desde los 7, toma 10 gramos de Rubifen. Gracias a este medicamento Esteban señala que consigue controlarse “mucho”. En vacaciones, deja el tratamiento, ya que los especialistas lo recomiendan con la finalidad de que el cuerpo no dependa de la sustancia. Y, durante esta época, su hermana María comenta que “llega a resultar incontrolable”.
Este tipo de medicamentos producen un aumento en la capacidad de atención y concentración, además de reducir la movilidad. Esto se produce, debido a que a través de ese agente externo el cerebro consigue los estímulos necesarios para un correcto mantenimiento de la atención.
Pero los tratamientos farmacológicos, no son la única opción, ya que cabe también la posibilidad de usar remedios naturales tales como las flores de bach, la fitoterapia, vitaminas y complementos dietéticos entre otros. Aunque siempre bajo la supervisión de un profesional médico.
La vida puede ser difícil para niños con el trastorno de déficit de atención, por ello los padres juegan un papel fundamental. Necesitarán mucho apoyo, comprensión, cariño y sobretodo mucha paciencia para que poco a poco consigan desarrollar su día a día con normalidad.
Autor: africa tierro manzano
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