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El negro cielo, amenazante de lluvia, no impidió que el 21 de Marzo, Viernes Santo, se celebrase en la villa de Laredo la Procesión de Semana Santa. A las 20:30 de la tarde la Iglesia de Santa María abrió sus puertas dando paso a una multitud de gente que precedía el primer paso de la procesión, llamado “La Oración en el Huerto”, en el cual Cristo aparecía arrodillado ante el Ángel.
El silencio devoto envolvía el ambiente y las majestuosas figuras parecían cobrar vida. El siguiente de los pasos fue el llamado “El Nazareno”, en el que se podía observar la imagen de Cristo cargando con la cruz al hombro durante el “VIA CRUCIS”.
Los fieles se agolpaban en peregrinación tras la imagen, una talla de madera datada del SXIX, la cual, conmovió a mayores y niños. El tercero de los pasos, “La Dolorosa” apareció sobre las nueve menos cuarto de la tarde, llevada a cuestas por costaleros pertenecientes a la cruz roja del mar, ataviados con el traje de servicio y acompañada por las bandas de música que reflejaban con su melodía el dolor del rostro de la Virgen en el día que su hijo fue crucificado.
Sólo los acordes fúnebres lograron superar el recogimiento que transmitía el profundo silencio de la gente. Cristo de La Buena Muerte fue el cuarto de los pasos de la Pasión. Este nombre se lo dieron los fieles a Cristo crucificado para demostrar que el Señor está por encima del dolor que ha sufrido .Mirando alrededor se podían observar las caras atentas que miraban con fervor el rostro de esta talla de madera que se encuentra habitualmente presidiendo el altar central de la parroquia Santa María.
“La piedad” apareció como quinto paso de la procesión Laredana. La imagen de Cristo estaba atravesada, además de por la lanzada, por un disparo en el pecho que data de la guerra civil española. Seguida de ésta apareció “El Santo Sudario”, imagen de la cruz tras haber sido Cristo descolgado. Pero quizá, la imagen más conmovedora e impactante de la procesión fue la de “El Santo Sepulcro”, por su increíble semejanza a un cuerpo humano real.
“La soledad” fue el último de los pasos, acompañado de cerca por todas las autoridades civiles y eclesiásticas de Laredo. Después de recorridas las calles, se produjo una parada en el peregrinaje, cerca del ayuntamiento, dónde las imágenes se giraron hacia el mar, como ritual para atraer la buena pesca.
En la Casa de Cultura, los fieles entonaron con pasión la Salve Marinera, antes de llegar a su destino en el colegio San Vicente de Paúl, donde las santas imágenes dormirán hasta su próxima salida el año que viene
Autor: alma fernandez rodrigo
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Lugar: Otros (Laredo (Cantabria))
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