![]() |
| Tag (palabra clave) arte (4) | 1/4 |
Este vídeo ha sido grabado y producido por profesionales de EiTB a petición de un espectador.
Alfa, la mítica fábrica de máquinas de coser de Eibar y ahora quinta industria más importante de Gipuzkoa, ha sabido hacer frente a la bajada de ventas diversificando su producción. Y es que su fundición ha dado forma a un sinfín de piezas, desde obras de conocidos escultores vascos hasta piezas para Audi, Volkswagen o de relojes Swatch.
Alfa guarda hoy en su interior un precioso tesoro, Alfa Arte, un espacio donde se pueden encontrar obras de Oteiza de sus diferentes fases, de Nestor Basterretxea, Remigio Mendiburu, Anda, Garraza, Loera Salazar, Pello Irazu…
Pero, ¿de dónde le viene a Alfa esta pasión por el arte? En palabras de su director general, Jon Ander Buenetxea, "en el año 1993, Alfa estaba viviendo una época muy difícil, preocupante, que requirió utilizar la creatividad y la innovación".
Fue entonces cuando el presidente de la compañía y su equipo decidieron "diversificar las actividades y trasladar toda la experiencia artesanal que había, por ejemplo del damasquinado en Eibar, a procesos ya más industriales. Surgió la posibilidad de empezar a desarrollar una relación con escultores, con arquitectos, para poder industrializar y fabricar obras de arte".
La cuestión es que en el mismo edificio en el que fabrican carcasas para el reloj Swatch, piezas para Audi y Volkswagen y cuelan hierro a todas horas, el arte se ha apoderado del espíritu de Alfa, que mira al futuro con retos apasionantes.
Según explica Buenetxea, lo que permite hacer figuras de cualquier tipo de forma o dimensión son las "tecnologías punteras, por ejemplo como son las tecnologías tridimensionales". Ha sido ese tipo de tecnología lo que ha posibilitado "acceder a escultores de renombre, yo diría que internacional, y realizar obras de arte de piezas únicas que luego decoran, de alguna forma sirven de escaparate de nuestras ciudades".
Pero esa es otra historia, una de tantas que encierra Alfa desde 1921. La historia de sus hombres y mujeres, la historia de tantas ilusiones y retos convertidos, primero en proyectos y luego, en sólidas realidades que han salido de Eibar para conquistar el mundo.
Si quieres hacer tu propuesta haz un comentario en este, vuestro blog.
Autor: eitb24 eitb24
Categorías: Vídeos propuestos por usuarios
Tags: alfa arte fundicion eibar
Comentarios: 0
Tras el impecable concierto brindado por la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) en Pamplona diversos medios mostraron la información citando exclusívamente la reproducción de “Danzas secretas”, un concierto para arpa y orquesta de Luis de Pablo.
El evento que tuvo lugar el martes día 1 a las 20:00 horas en el Auditorio Baluarte de Pamplona contaba con un programa mayor dividido en dos partes; “Divertissement sur une thème pastoral” de Gabriel Pierné, “Danzas secretas” de Luis de Pablo y “Mathis der Maler” de Paul Hindermith, que fue ofrecido también el día anterior en el Palacio Euskalduna de Bilbao.
El acontecimiento tuvo una asistencia prácticamente completa de un público formado en buena parte por personas de edad adulta. Al fondo una proyección de una empresa “sponsor”, la nueva identidad de la Corporación Mondragon Cooperativa para el mercado global, una M simbólica y un texto en inglés: “humanity at work”. El público siendo adulto posíblemente no lo entendió, si su finalidad era asociar valores a la empresa lo acertado habría sido su proyección en cualquiera de las dos lenguas navarras.
Por la curiosa historia de “Mathis der Maler” (Matías el pintor) prefiero orientar el artículo a ella. Esta sinfonía es obra de Paul Hindermith, quien a pesar de abandonar Alemania en 1938 anteriormente se sumió en un “egoísmo creador” (curioso eufemismo de cobardía) componiendo música para el régimen nazi.
Creyó encontrar un paralelismo entre su vida y la de Mathis Gothardt, artista alemán que a pesar de trabajar para obispos, posteriormente fue protestante y tuvo una ajetreada vida. Paul le dedicó una ópera de la cual sacó una sinfonía dividida en tres partes, cada una llevando un nombre de obras del pintor representando fases de sus vidas, nacimiento de la fe, muerte de la fe, y renacimiento de la fe (artística).
Reconozco honestamente que la reproducción de la obra por parte de la OSE fue sublime, exquisita, no hubo lugar para el error o por lo menos no percetible, su fin fue respondido con largos y enérgicos aplausos, los componentes de la orquesta demostraron su absoluto dominio de los instrumentos.
A pesar de ello, os aseguro, no fui capaz de comprender en qué lugar de la sinfonía se debería percibir la angustia de Paul, no transmitió en sus obras la angustia vital que un hombre con coraje y sangre en las venas pudiese experimentar en tal contexto. Si la música y el arte tienen como objetivo comunicar, o bien Paul tuvo una capacidad de abstracción sobrenatural, o carecía completamente de alma, su música muestra melodías románticas de difícil asociación al nazismo.
Sin desmerecer a la OSE, a la cual muestro todo mi respeto por su profesionalidad, tengo que denunciar la nula licitud que deposito sobre la reproducción de obras similares. Puedo afirmar sin dudarlo que años atrás en Bilbao “God speed you! Black emperor” con menor número de instrumentos y técnica, por la composición audiovisual y el mensaje implícito de la música tocó a muchos la fibra sensible y en especial al menda autor de este texto, devolviéndole la fe en el arte que Mathis plasmó en “Versuchung des heiligen Antonius” y tercera parte de la obra de Paul.
Autor: Alberto Viniegra Ilarregui
Categorías: miscelanea Noticias de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación UPV-EHU
Tags: cronica critica concierto orquesta musica arte nazismo
Comentarios: 1
Get the Flash Player to see this player.
Complemento sonoro a la crónica del concierto sinfónico de la OSE en el Auditorio Baluarte de Pamplona el pasado martes día 1: Pequeño extracto de la obra interpretada, Mathis der Maler (Matías el pintor).
La crónica contenía una pequeña crítica a la elección de una de las obras representadas, por su controvertida historia asociada al régimen nazi, del que tratan vanamente de disociarla.
Categorías: Noticias de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación UPV-EHU
Tags: cronica critica arte musica clasica nazismo
Un reciente viaje (virtual) por tierras flamencas me dio la gran sorpresa de descubrir al escultor Philip Aguirre y Otegui (1961) y su obra. Nacido en Amberes, sus padres eran vascos que habían llegado a Flandes como tantos otros niños refugiados durante la guerra civil. La referencia a sus raíces vascas surge a menudo en sus entrevistas.
Philip Aguirre reconoce haber mantenido siempre un lazo estrecho con el País Vasco, a pesar de haber vivido siempre en Flandes. La obra de este escultor vascoflamenco se caracteriza por una feliz combinación de elementos clásicos y modernistas con un fondo humanista. Una estética que une fuerza y sobriedad, intimidad y monumentalidad. Marcada por una ironía sutil, su obra se muestra a menudo crítica hacia la sociedad y denuncia la injusticia en el mundo.
Una de sus esculturas más conocidas se encuentra en el aeropuerto de Zaventem, “el hombre con el colchón”, y simboliza los numerosos sin techos y refugiados en el mundo. Otra escultura es la estatua de un hombre poderoso caída en el suelo. Esta obra se basó en la caída del monumento del dictador iraquí Saddam, sin embargo los rasgos de la estatua recuerdan claramente al rey belga Leopoldo II, con lo que Aguirre hace alusión a las atrocidades cometidas durante el reinado belga en el antiguo Congo.
Una escultura para Flandes
En 2003 el consejo provincial de Oost-Vlaanderen (Flandes Oriental) y el ayuntamiento de Kaprijke convocaron un concurso para la creación de una “Escultura para Flandes”, una escultura para homenajear al creador del himno flamenco “De Vlaamse Leeuw” (El León Flamenco) y conmemorar los 700 años del Gulden Sporenslag (la fabulosa Batalla de las Espuelas de Oro de 1302 en la que Flandes derrotó a Francia). Pues el ganador del concurso fue Philip Aguirre.
El 10 de julio del mismo año se inauguró el monumento: una escultura representando a un hombre con una bocina. En alguna entrevista Philip Aguirre dijo lo siguiente acerca de su obra: “Se puede ver en la obra seriedad y humor. En un principio me pregunté qué es un himno, qué es un pueblo, reflexioné sobre el nacionalismo en relación con Flandes. Esa bocina es el símbolo de todos aquellos que piensan que tienen algo que anunciar. Es un mensaje abierto, ya que la escultura podría estar lo mismo en Walonia o en el País Vasco. La ropa es un guardapolvo que se pone encima del traje y con esas manos en los bolsillos quise relativizar un poco el nacionalismo.
Vengo de una familia vasca y conozco los pro y contra del nacionalismo. Puede llevar a la emancipación pero también puede decaer en extremismo, casi racismo.” Con su escultura Philip Aguirre quiso por lo tanto simbolizar el nacionalismo (flamenco) y a la vez relativizarlo: es importante que un pueblo levante su voz, se autodefine, se manifieste y defienda su identidad, pero también es importante evitar que se caiga en el extremismo y en el racismo. Al descubrir la obra de este artista vascoflamenco, me acordé de Karmelo Etxegarai y la traducción que hizo a finales del siglo XIX de un relato alegórico del autor flamenco Hendrik Conscience – íntimamente vinculado al mito del León de Flandes – al euskara, una traducción en la que sustituyó todas las referencias a Flandes por referencias a Euskal Herria, hasta en el título: Euskal-Erria (1891). El escritor vasco Etxegarai recurrió a la traducción de un texto flamenco para crear y promover un discurso identitario vasco. Dos ejemplos de una curiosa dinámica intercultural vascoflamenca.
Autor: Babel
Categorías: miscelanea
Tags: flandes pais vasco arte philip aguirre y otegui escultura
Comentarios: 0

Imprimir





