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De balde se murió y pagando le enterraron, es un dicho popular al que no le falta razón. Y es que a todos nos llega la hora y todos los gastos que un fallecimiento supone, no son pocos.
Cuando alguien muere, lo primero que debe hacer la familia es dar aviso a la funeraria, empresa que se encarga de llevar a cabo todo lo relativo a los entierros. Estas empresas ofrecen cantidad de servicios funerarios: salas velatorio en las que la familia puede reunirse para ver al difunto, crematorios donde se realizan las incineraciones de los cadáveres, gestión con los cementerios, esquelas para los periódicos y para la calle, recordatorios y flores.
Entre 2000 y 3000 € se gastan las familias en los servicios funerarios después de un fallecimiento. “Este precio incluiría una esquela en El Correo y esquelas de calle, un féretro normalito, recordatorios, una corona de flores y sala velatorio”, explicó Luis Pinedo, encargado de la Funeraria Bilbaína. “Hay de todo-añadió- ataúdes desde 1000 € hasta 7000 € o más”.
“Lo mínimo que se pueden gastar las familias son entre 1600 y 1700 € y de ahí el precio puede subir hasta donde quieras”. Contó también que cada vez era mayor el número de familias que pedían incineraciones. Joseba, encargado de la Funeraria La Auxiliadora dijo que de nueve casos que tenia para el día siguiente, seis eran de incineraciones. “Un 65% de los casos más o menos”, añadió. Ambos coincidían en la existencia de diferentes tipos de urnas y en que las más utilizadas son las de metal.
“También hay ecológicas, que son biodegradables, urnas decorativas y mini urnas”, aclaró el encargado de la Funeraria Bilbaína. La Funeraria Bilbaína cuenta con un nuevo tanatorio en la Plaza del Gas, al lado del ayuntamiento de Bilbao.
Los nuevos usos sociales han convertido a los tanatorios en instalaciones cuya demanda se ha generalizado de manera creciente, hasta transformarse en un servicio sin el cual, hoy en día, no podría entenderse la prestación funeraria.
Tanto la Funeraria Bilbaína como La Auxiliadora extienden sus servicios por todo el territorio vizcaíno y en casos especiales por parte de Santander u otros lugares cercanos. Existe personal especializado que se dedica a maquillar y vestir a los fallecidos. “La mayoría de familias traen la ropa, siempre es mejor verle vestido que con una sábana que le ponemos nosotros”, explica Joseba.
“Muchas veces-contó Luis Pinedo- hay familias que nos traen objetos como flores, fotos e incluso paquetes de tabaco o botellas de vino para que los metamos dentro de los féretros”. Hace poco más de un año y medio que las dos funerarias fueron informadas de un servicio innovador: una empresa de Barcelona se encarga de crear un diamante a partir del cabello de la persona difunta. “Pero de 4000 € para arriba”, dijo Luis Pinedo.
Por último, el encargado de la Funeraria Bilbaína explicó que en una funeraria no sólo trabajan los encargados de las oficinas, “hay tramitadores que se encargan de contactar con las familias, funerarios que hacen los traslados de los fallecidos y floristas. Normalmente cada funeraria trabaja con una floristería, nosotros tenemos la nuestra propia”.
Autor: Maitena Goitia Goyarzu
Categorías: Noticias de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación UPV-EHU
Tags: reportaje funeraria bilbaina la auxiliadora
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