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El comercio minorista de localidades vizcaínas como Leioa, Erandio o incluso la capital, ha visto menguadas sus ventas considerablemente a raíz de la apertura de los que algunos denominan “los templos del consumismo”: los centros comerciales.
Son las tiendas del pueblo, las de debajo de casa, las de toda la vida. Muchos comerciantes han mantenido su negocio durante generaciones, pero a día de hoy atraviesan una crisis que, según Yolanda Lorite Calvo, propietaria de un comercio de bolsos y complementos en Leioa “parece no terminar jamás”.
“Llevamos ya más de ocho años metidos en un hoyo del que difícilmente podremos salir sin la ayuda de las instituciones”, se queja la comerciante.”A partir de la apertura de Artea todo ha sido muy diferente”, añade.
Idoia Aguado, directora del Observatorio de la Distribución Comercial de Euskadi opinó diferente en un blog el pasado 15 de abril, la situación del municipio de Rekalde: “Cuando ahoguen el barrio, la risa va a ser tremenda. Vete a aparcar al Pagasarrri o cómprate un garaje. Menudo tapón. Mientras tanto el Gobierno vasco sigue apoyando al pequeño comercio. Véase si no, la próxima inauguración el día 22 de este mes del -ya abierto- Centro Comercial Ballonti.”-publicaba con ironía este usuario.
Profesionalidad, confianza, atención personalizada o la seguridad de comprar en el pequeño comercio son, según dicen estos comerciantes, ventajas que no pueden ofrecer los centros comerciales. Ana Lorite, autónoma en una joyería de Leioa cuenta su experiencia: “He tenido que atender a gente que venía a poner pila a un reloj porque en un centro comercial no habían sabido hacerlo. Incluso han venido clientes para que les cierre la tapa de atrás, por el mismo motivo y no puedes decirles que no, porque serías una borde.
Es lo que pasa cuando no llevas un puñado de años en el sector y eres una empleada precaria que cobra un sueldo fijo”, comenta la joyera. “Está claro que nunca se va a encontrar ni calidad ni precio ni atención ni profesionalidad en las joyerías de los supermercados”, remacha Ana Lorite, que considera que su producto debe venderse de una manera más especial que otros gremios, al tratarse de, en muchas ocasiones, de piezas de alto valor económico.
Antonio Basagoiti, portavoz del PP en Bilbao, alertaba en el diario 20 Minutos el 14 de este mes de abril sobre el cierre de comercios en Bilbao y pedía bajar los impuestos al sector. Basagoiti añadió además que Bilbao ha perdido entre los años 2000 y 2006 un total de 641 comercios, y se ha colocado como la ciudad "de los 4.000 municipios españoles que más comercio ha destruido en los últimos seis años”. A ello se suman, según sus datos, los 64 comercios que en los últimos meses han bajado la persiana definitivamente, en los diferentes distritos bilbaínos.
Para el político "algo no está funcionando" en la política comercial ya que "no hay una visión de ciudad para hacerla más atractiva".
Pilar Zorrilla, profesora de Comercialización e Investigación de Mercados de la Facultad de Ciencias Empresariales de Sarriko, explica en una entrevista a la web Cámara de Comercio de Bilbao, al poner por su parte estrategias de fomento y reavivación del comercio en 2006, con el proyecto Kalidenda, que se prolonga hasta el momento, y que según los redactores de su web “se pone a disposición del comercio de Bizkaia para acompañarle en este proceso que supondrá, indiscutiblemente, una mejora en su atención al cliente y en su propia organización interna” y cuyo propósito, según la web manifestaciónde los habitantes de Portugalete en contra de su apertura.
Pese a ello reconoce que “la gente se está acomodando al ocio de las grandes superficies, que encima tragamos hasta por la televisión.” “Como esto siga así, perdemos todos, vendedores y consumidores, ya que la actividad del comercio urbano quedará desplazada a las periferias de las localidades, habrá menos vida en el pueblo, menos oferta, porque en todos los centros comerciales venden lo mismo, dice, en manos de las cadenas que todos conocemos, y puede que encima disparen los precios como a ellos les dé la gana”, asegura la propietaria de la joyería de Leioa.
Eva Lorite Calvo, joyera en Erandio, tiene unas claras previsiones: “En Francia, ya se dieron cuenta de esto y se cerraron algunos centros comerciales, lo que pasa es que aquí siempre vamos por detrás”.
Autor: Jon Fernández de Martikorena
Categorías: miscelanea local Noticias de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación UPV-EHU
Tags: crisis comercio vasco grandes superficies economia basagoiti idoia aguado pilar zorrilla
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