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La Virgen de los Dolores le hace compañía en la sencilla procesión municipal. Tal vez sean los tiempos, sin embargo, resulta peculiar que en cualquier tipo de evento encontremos que el número de espectadores no se aleje mucho del de participantes.
El caso es que asistir a una procesión de Semana Santa siempre aporta algo, seamos cristianos o no, y siempre aporta mucho si somos observadores. Esto debió de pensar el ayuntamiento de Adeje, el cual no escatimó en gastos, pues costeó la reciente remodelación de los cuatro pasos que hicieron aparición en el acto: Nuestro Señor Jesucristo, La Cruz del Señor, La Virgen de los Dolores y Cristo Caído.
Además, montó un escenario para que tuvieran lugar representaciones bíblicas de manera previa a las procesiones, realizó un buen despliegue de medios policial, y eximió a los hosteleros de pagar el impuesto de terraza de todo el año a cambio de que retiraran las mesas de la calle para dejar paso. Tal vez sea que el sur de Tenerife, especialmente, no se pueda considerar un emplazamiento atestado de creyentes, o quizá que las gentes del lugar prefiramos festejos más autóctonos y movidos, como las romerías y los carnavales.
"Aquí la Semana Santa no se vive mucho, no como en la península", comenta un camarero gallego mientras recoge «cristianamente» su terraza. Puede que se haya dado cuenta de que una procesión con unos 500 espectadores y unos 25 minutos de duración no es comparable a la misma celebración en Zamora, ciudad que con un número de habitantes similar al del municipio de Adeje, casi duplica su población durante la Semana Santa.
También puede que escuchara una conversación sobre fútbol elevarse sobre el murmullo silencioso del gentío ante el paso de Cristo Caido, o que tan sólo viera a una persona santiguándose durante toda la sucesión de imágenes bíblicas. Un operador de cámara de una televisión local que se encontraba cubriendo el evento podría atestiguar cómo un acto de ambiente acogedor y libre de aglomeraciones es también una alternativa para disfrutar de la Semana Santa, o para escuchar a la banda de música municipal.
"¡Ay! mi niño, yo con ver a mi nieto tocar y con saludar a la Virgen ya me conformo", nos decía una risueña adejera, mientras su compañera mencionaba: "Esto es una celebración sencilla, como la religión misma". Puede ser que ese último comentario no expresara bien a lo que se refería su autora, pues la propia Semana Santa demuestra que cultura y religión responden a entramados complejos, tal vez sean los tiempos.
Autor: Adrián Groba Matellanes
Categorías: Noticias de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación UPV-EHU
Tags: semana santa tenerife adeje
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