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Los estudiantes de Bellas Artes de la UPV-EHU sueñan con innovar el panorama artístico vasco. Nada más entrar por la puerta rosa que da la bienvenida a la facultad de Bellas Artes de la UPV-EHU, cualquiera puede percibir la ilusión y las ganas de innovación de todos sus estudiantes, que aspiran como no, a llegar a lo más alto en el panorama artístico.
Es un edificio en el que el arte, la imaginación y la belleza son tan abundantes que rebasan los muros de la facultad. Bellas artes es una carrera creativa, práctica y sobre todo muy bella y gratificante para todos aquellos que disfrutan viendo como su mayor pasión y sus aficiones pueden llegar a convertirse con una formación de cinco años en su futuro laboral.
Artistas de renombre de siglos pasados como Rembrandt o Bernini simplemente basaron todo su arte en explotar al máximo ese don con el que la naturaleza les dotó pero hoy en día lo cierto es que sin unos estudios que permitan modelar y perfeccionar la técnica, no hay nada que hacer. Cantar, bailar, pintar, esculpir… son actividades que en mayor o menor medida todos podemos hacer si nos lo proponemos pero el reto, lo difícil, es llegar a trasmitir al público sensaciones y vibraciones que hagan que no quede indiferente.
Los jóvenes estudiantes que sueñan con convertirse algún día en referentes artísticos y embajadores del arte vasco en todo el mundo, se esfuerzan cada día por destacar en una disciplina académica que muchas personas como Marta López San Román de 25 años y licenciada en derecho tachan de “carrera para vagos, ya me hubiese gustado a mi verles estudiando derecho romano o constitucional en vez de pintando cuadritos”.
Gustavo Martín, 21 años, estudiante de tercero de Bellas Artes de la UPV-EHU es uno de tantos jóvenes que diariamente intenta revolucionar el mundo artístico vasco: “Cuando terminé el colegio me metí en Ingeniería por mis padres pero tenía claro que mi futuro estaba en el arte así que lo dejé y aquí estoy, entre pinceles y aguarrás todo el día” comenta entre risas. Y aunque es consciente de que en el panorama laboral actual no hay grandes salidas, asegura que seguirá intentado demostrar que él si tiene eso que algunos llamas talento, aunque dicho sea de paso, ya se cubre las espaldas y se llena el bolsillo para pagarse los estudios como socorrista, barman y modelo.
Nerea García comenzó sus estudios en la facultad de bellas artes hace tan solo unos meses y aunque su verdadera vocación es la moda, cree haber encontrado la perfecta manera de expresar sus sentimientos: “Esto es algo más que unos estudios, es una forma de vida y de entender el mundo como pequeños artistas que queremos llegar a ser”.
En una licenciatura en la que de 1425 alumnos matriculados, la mayor parte de ellos son mujeres, muchos de estos jóvenes tienen que compaginar sus estudios con trabajos que les permitan pagar los gastos de estudios y caros materiales como láminas de papel, carboncillos, unos buenos pinceles que como dice Nerea “son tan importantes para nosotros como el respirar” y lienzos que en ocasiones ellos mismos construyen para poder ahorrarse un dinerillo.
Aunque la facultad cuenta con una tienda especializada para todos sus estudiantes, lo cierto es que sus precios no son tan asequibles como deberían, lo que es protesta continua de muchos, aunque su magnífica biblioteca es un orgullo para todos.
Un claro ejemplo de expectativas de futuro es Patricia Ruiz, de 32 años, ex alumna de la facultad y actual diseñadora gráfica y pintora, quien con gran esfuerzo ha logrado llegar a lo más alto y cumplir su sueño al conseguir exponer sus obras en diferentes galerías de arte. “Nunca me planteé estudiar otra cosa que no fuera bellas artes, es una carrera mágica de la que no puedo decir ni una sola cosa negativa y si me diesen la oportunidad, volvería a matricularme y repetir cada una de las asignaturas que di”, dice la artista.
Otra futura promesa del arte vasco, Beatriz Martín, alumna de primero, escogió matricularse en el modelo de euskera porque pensó que dentro del País Vasco tendría más oportunidades de este modo y su sueño ya ha comenzado a cumplirse a pesar del escaso tiempo que lleva cursando sus estudios pues ya le han ofrecido la oportunidad de sacar una pequeña colección con sus diseños de ropa y zapatillas.
Y aunque no todos corren ni correrán la misma suerte, Bellas Artes es una carrera muy demandada entre la juventud vasca, que cada año se esfuerza en entrar en una facultad en la que la nota de corte es un simple 5 y medio punto más si para los mayores de 25 años. Todos ellos, conscientes de la dificultad que lleva consigo unos estudios artísticos no abandonan su sueño de poder llegar a ser un verdadero artista el día de mañana.
Dicen que hay que esperar a la muerte de un artista para que su arte sea valorado como merece, pero estos estudiantes y futuras promesas del arte vasco tienen claro que no quieren que todo su esfuerzo y dedicación caiga en la mediocridad y el olvido y así lo demuestran diariamente.
Autor: Nerea Yaiza Zubiaur Rodriguez
Categorías: local Noticias de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación UPV-EHU
Tags: bellas artes ehu-upv artitas vascos
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